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EL DEBATE IDEOLOGICO Y PROGRAMATICO EN LA SOCIALDEMOCRACIA EUROPEA CONTEMPORÁNEA

A PROPÓSITO DE LOS LIBROS DE ANTHONY GIDDENS Y OSKAR LAFONTAINE Y CHRISTA MÜLLER

 

TITO LIVIO AGÜERO VIDAL

  1. Introducción.-

 

Estas hojas impresas que llegan a las manos de los lectores constituye un ensayo redactado desde los espacios propiamente académicos y/o intelectuales. En tal sentido, y siguiendo a Durkheim, intenta acercarse a la actual polémica europea de la manera más objetiva y analítica posible. Para tal fin y siguiendo las pautas metodológicas establecidas en los clásicos textos de ciencias sociales su título mismo busca efectuar una delimitación no solo espacial y temporal sino también temática; al mismo tiempo que el subtítulo precisa las unidades de análisis, los libros de Anthony Giddens (1998) La Tercera Vía. La Renovación de la Socialdemocracia (Madrid: Taurus, 1999. 198 pp.) y de Oskar Lafontaine y Christa Müller (1998) No hay que tener miedo a la Globalización. Bienestar y Trabajo para todos (Madrid: Biblioteca Nueva, 1999).

 

A pesar que todo lo anterior exime de mayores precisiones permítasenos realizar dos pequeños agregados. El primero, concerniente al objeto de estudio, pues si bien la denominación de la misma monografía ya lo señala es necesario advertir que por la naturaleza misma de la revista este debate será analizado a la luz de un eje central que en este caso será la categoría globalización. Así, el ensayo deviene en un estudio y análisis sobre la ubicación, conceptualización y sobre todo los efectos que produce su emergencia en los ideólogos e intelectuales más reputados de la socialdemocracia europea.

 

El segundo añadido tiene que ver directamente con las razones que se han tenido en la elección de los autores a analizar. Sin lugar a dudas que junto a Giddens y a Lafontaine existen otro grupo de personas que en los últimos años han efectuado una serie de contribuciones intelectuales dignas de mención: Norberto Bobbio con sus propuestas de un socialismo liberal y su reivindicación de la figura de John Stuart Mill, Perry Anderson quien con su libro Los Fines de la Historia (Barcelona: Anagrama, 1996. 173 pp.) efectúa un análisis desde la izquierda europea del libro de Fukuyama, John Gray con su tesis the new labor, Bodo Hombach y su propuesta de la buena opción, y Alain Touraine con su teoría de la vía dos media (¿Cómo salir del Liberalismo? Barcelona: Paidós, 1999), etc.; como las opiniones y puntos de vista de Viviane Forrester (El Horror Económico. México: FCE, 1997. 166 pp.), que denuncia el fin de un mundo en el que los conceptos de trabajo y empleo tenían un significado, del mismo Felipe González como Presidente de la Comisión Global, del Primer Ministro francés Lionel Jospin, de Henri Weber (Secretario General del PSF), del economista Joaquín Estefanía, y de Alfonso Guerra (PSOE). Sin embargo, todos estos autores terminan al final ubicándose alrededor de los dos grandes polos sobre los cuales gira la controversia europea y que justamente están representados por los ya mencionados, Giddens y Lafontaine.

 

 

II. Marco Teórico Interpretativo.-

 

II.1. Un fenómeno socio-económico llamado Globalización 1.-

 

En el lenguaje castellano el término globalización alude a la acción y efecto de lo global, y éste como adjetivo a todo lo que sea tomado en conjunto. En ese sentido la globalización tendría que ver con la reducción de espacios o mejor dicho con la emergencia de un solo gran espacio. En otras palabras, con la constitución de una economía mundo y la desaparición de las llamadas economías nacionales. Sin embargo, como muchas veces ocurre en la realidad no hay una concordancia entre significado y significante. Efectivamente, y como bien lo señala Estefanía, la globalización no tiene una dimensión mundial pues en el mejor de los casos solo abarca a un puñado de regiones. Es por esa razón que él prefiere hablar de una globalización mutilada 2, que abarcaría, fundamentalmente, aunque no únicamente, a las denominadas economías de la triada (Estados Unidos, Japón y Unión Europea).

 

Los factores explicativos referidos a su origen aluden casi siempre a las innovaciones tecnológicas producidas en estos últimos años en los países capitalistas avanzados. Así, se sostiene que estaríamos prácticamente ante una nueva revolución tecnológica, especialmente en el campo de la información -comunicaciones- y de la microelectrónica. La globalización terminaría siendo explicada por razones metasociales con lo cual no sólo se hace imposible toda interpretación alternativa y/o complementaria sino que lleva también a la larga a presentarla como una categoría ahistórica, es decir, alejada de un escenario socio-económico específico y lo que es más grave aún, y al igual que Smith, como producto de un denominado orden natural al que por consiguiente no se le debe interferir. Pero una lectura medianamente rigurosa sobre los orígenes de la globalización reconocería que su partida de nacimiento se produce inmediatamente después de concluida la Segunda Guerra Mundial, con la aparición de organismos internacionales como el GATT -hoy OMC-, el Banco Mundial y el FMI, la liberalización del comercio y de los mercados y en los años 70 y 80, con la aplicación de las políticas de ajuste estructural 3. En otras palabras, la globalización no es algo que haya surgido de la nada sino que fue producto de una decisión política concreta de los gobiernos de los países capitalistas centrales y de los organismos internacionales que sufrieron las presiones de las empresas transnacionales y que aquellos a su vez hicieron lo mismo con el resto de los países 4.

 

II.2. Profundización Financiera y Precarización Laboral.-

 

La mayoría de los estudios sobre y acerca de la globalización han sido elaborados por intelectuales ideológicamente conservadores y generalmente la han presentado en tres planos o niveles: financiero, productivo y comercial; sin embargo, todos estos trabajos obvian consciente e interesadamente las repercusiones sociales y políticas que acarrea. Es por este motivo que una interpretación crítica a esta conceptualización prácticamente apologética necesita justamente sacar a luz aquellos aspectos que por diversas intereses y/o razones aparecen ocultos, y que básicamente son dos: la profundización financiera y la nueva estructura clasista tanto en los países capitalistas centrales como en los periféricos, producto de una acelerada, continua y permanente precarización laboral.

 

En la economía el concepto de capital financiero fue trabajado pioneramente por Hilferding (El Capital Financiero, 1910). La tesis central era que la economía en las sociedades capitalistas avanzadas había pasado del estadio competitivo al monopólico u oligopólico, lo que a su vez se expresaba en la fusión del capital industrial manufacturero, bancario, y comercial, pero en el que los bancos tendrían un rol dirigencial; dando así nacimiento propiamente al capital financiero. En otras palabras o para decirlo en términos de la economía convencional, se pasaría de un modelo de competencia perfecta a otro de competencia imperfecta.

 

El paradigma hilferdiano fue utilizado con profusión para analizar tanto a los grupos económicos que se constituían al interior de todas las sociedades así como también para entender la dinámica de la economía internacional, especialmente en todo lo referente a los créditos internacionales que los Bancos y diversos organismos e instituciones extranjeras otorgaban a los bancos y empresas nacionales (corto plazo) y a los mismos gobiernos (largo plazo). En ambos casos se observaba una relación directa entre crédito y producción, comercio y consumo, hasta que apareció lo que los economistas han venido en llamar la profundización financiera con lo que el concepto clásico de capital financiero, por lo menos en la economía internacional, quedo seriamente afectado 5. Ahora, el capital financiero ha adquirido una autonomía respecto al capital industrial y se rige únicamente por la mera y simple especulación 6. Producto de esta nueva dinámica del capital financiero son las crisis de divisas que se han producido en todo el mundo desde 1992 hasta la actualidad, las economías de Gran Bretaña, Suecia, México, Argentina, Tailandia, Malasia, Indonesia, Corea del Sur, Rusia y Brasil pueden dar fe de esta realidad económica 7.

 

Como ya se ha dicho la globalización no solo son innovaciones tecnológicas ni reducciones de espacios sino también políticas económicas concretas. Para decirlo en términos de Touraine globalización es sinónimo de interdependencia creciente 8. Pero junto a todo esto es necesario señalar la utilización de un término que ha terminado asociado a todo este proceso y que en estos momentos se ha convertido en toda una idea fuerza. La Teoría de la Competividad, que es una suerte de reminiscencia de las viejas tesis de Smith y Ricardo sobre las Ventajas Absolutas y las Ventajas Comparativas, tiene en estos momentos como máximo exponente a Michael Porter 9 y también, pero en menor grado a Lester Thurow y a Peter Drucker. Sin embargo el modelo de Porter tiene vigencia solo bajo ciertas condiciones del mercado, cuando: las firmas compiten entre sí y cada una representa sólo una porción pequeña del mercado, no existen o son mínimos las barreras de entrada a la industria, y el mercado mundial de exportación se dirige hacia la producción de más bajo costo y alta eficiencia en la fabricación. Es decir, este Modelo de Comercio Internacional no toma en cuenta las condiciones de los denominados mercados imperfectos 10.

 

Pero esta Teoría de la Competividad, que privilegia la innovación, el conocimiento, la creatividad, etc., en los hechos ha devenido en una suerte de competencia a la disminución de costes productivos. Así, se asiste un torneo donde ser un país realmente competitivo es sinónimo de cercenamiento de salarios, desregulación y/o flexibilización del mercado laboral, reducción de los costos sociales y laborales, debilitamiento de los sindicatos, baja de las prestaciones sociales, especialmente de la seguridad social estatal y/o pública, y por supuesto también rebaja de los impuestos empresariales. Todo esto produce un ostensible menoscabo de la demanda interna, con el consiguiente debilitamiento de los mercados internos y la disminución los ingresos del Estado. Así en las sociedades capitalistas centrales las empresas presionan constantemente a los gobiernos y amenazan con inmigrar a países que le ofrecen mejores ventajas competitivas. Los trabajadores en estas sociedades avanzadas, a pesar que tienen una formación y un conocimiento tecnológico de punta, ven sus derechos sociales y laborales, producto muchas veces de luchas sociales, retroceder año tras año. Paralelamente, tienen que sufrir la competencia de los inmigrantes, muchas veces en condición de ilegales, quienes poco a poco comienzan a ocupar sus puestos de trabajo. Así, latinoamericanos en Estados Unidos, marroquíes en España, turcos en Alemania, hindúes en Inglaterra, albaneses en Italia, etc., comienzan a constituirse en la nueva clase trabajadora. Si a todo esto se agrega lo que muchos pensadores han venido en llamar la desmaterialización de la producción, con lo que se alude no sólo al indiscutible auge de la generación, almacenamiento y transmisión de la información y el conocimiento, sobre el que muchos autores apologéticos de la globalización han puesto el acento, sino también al desarrollo y crecimiento del sector terciario, la vieja estructura social clasista que Marx y Weber vieron y estudiaron se ve si bien no modificada en sus elementos centrales, si necesita de nuevos contenidos.

 

Por su parte, en las sociedades periféricas y dependientes, por la naturaleza misma del tipo de capitalismo en el cual han estado insertas, donde si bien es cierto el proceso de valorización del capital y en general las relaciones capitalistas han logrado extenderse a todo lo ancho y largo, de tal manera que las tradicionales relaciones precapitalistas han sido prácticamente destruidas; sin embargo, aquellas no han logrado todavía profundizarse. De tal forma que en la estructura clasista de estas sociedades se observa que junto a las clases sociales rectoras se observa una enorme masa -subempleados, desempleados, informales, marginales, excluidos, etc.- que si bien no esta sujeta una relación capitalista productiva propiamente dicha si participan del proceso de valorización del capital y por consiguiente del patrón de acumulación capitalista. A todo esto hay que agregar que estas sociedades, especialmente el Sudeste Asiático, Latinoamérica y Europa Oriental también intervienen en esta carrera pro-precarización laboral. Dos ejemplos de esto son las llamadas Zonas Francas de Exportación 11 que se extienden desde México hasta Filipinas pasando por Corea del Sur, Tailandia, la isla Mauricio, Sri Lanka o el Salvador 12 y la férrea oposición de los gobiernos a que se discutan cláusulas sociales en la Tercera Conferencia Ministerial de la OMC (1999). Todos estos procesos muestran que la estructuración clasista en la periferia capitalista también adquiere en estos momentos una complejidad mayor.

 

II.3. Modelos de Desarrollo: Norteamericano y Europeo.-

 

En términos generales aplicando los Modelos al estudio de las sociedades capitalistas avanzadas en el mundo intelectual se considera que hoy en día existen tres: el Norteamericano, el Europeo o Socialdemócrata y el Japonés u Oriental. Aunque, algunos estudiosos, en el caso de este último distinguen entre uno Japonés y otro Asiático. Para efectos de esta monografía solo se analizaran los dos primeros.

 

El Modelo Norteamericano representa los valores y principios del liberalismo ortodoxo: es individualista y personal. Hace referencia a una sociedad donde el mercado no solamente rige la economía de una manera absoluta y determinante sino que la sociedad entera se sustenta en ella. En términos estrictamente tecnológicos es la que está a la vanguardia en todas las ultimas innovaciones. La emergencia de la llamada nueva economía y de la aparición de nuevos indicadores, como el Nasdaq, para medir el movimiento de las acciones de ella en la Bolsa de Valores de New York, es una clara muestra de su importancia. Amen que el clásico promedio industrial del Dow Jones ya ha logrado pasar largamente los 10,000 puntos. Si a todo esto se agrega los indiscutibles e irrebatibles indicadores macroeconómicos (baja inflación, tasas de desempleo que rozan prácticamente con la meta keynesiana del pleno empleo y un crecimiento continuo y permanente, que ya dura 9 años, sin duda, el más largo ciclo de toda su historia) los más positivos en los últimos 30 años. En resumen este Modelo es en estos momentos no solo altamente competitivo y exitoso sino que se presenta como hegemónico 13.

 

El Modelo Socialdemócrata, surge como un producto indirecto de las luchas sociales de los obreros representados por sus sindicatos y los partidos socialistas. El caso paradigmático es el de la Alemania de Bismarck (siglo XIX), quien con la finalidad de enfrentarse políticamente al cada vez más fuerte Partido Obrero Socialdemócrata, prácticamente terminó por constituir el Estado de Bienestar tal como lo conocemos hoy. Algo parecido también sucedió en otros lugares de Europa, donde los democracristianos siguieron el ejemplo alemán. A pesar de estos claros orígenes conservadores desde una perspectiva histórica se considera que el Estado de Bienestar tiene un claro sello socialdemócrata. Como se desprende por lo señalado el Modelo concede suma importancia al rol del Estado, que es quien se encarga de producir parte del excedente que se crea en estas sociedades pero sobre todo a controlarlos y a distribuirlos de la manera más justa y equitativa entre la población. Así, el capitalismo europeo tiene un carácter social. Sin embargo en los últimos años, y a diferencia del Modelo Norteamericano, los europeos han comenzado a tener toda una serie de preocupantes déficits, tanto a nivel tecnológico como de los mismos indicadores macroeconómicos (bajo crecimiento acompañadas de altas tasas de desempleo), que a la larga ha sido uno de los motivos que ha llevado al actual debate contemporáneo e inclusive a la formulación de una diversidad de propuestas, entre ellas las de Giddens y Lafontaine 14.

 

 

III. Anthony Giddens.-

 

Excelente formación académica e indiscutibles contribuciones en el campo de la sociología, especialmente en lo que atañe a la creciente complejidad de las sociedades contemporáneas lo han terminado por convertir en un autor cuyos libros son de lectura obligatoria 15. La mayoría de científicos sociales que se han acercado a estudiar su obra destacan sobre todo el hecho que incesantemente ha buscado establecer puentes entre sus diagnósticos analíticos y las prácticas de cambio social que siempre habría que alentar. Justamente el libro a analizar se inscribe en esta línea donde la conceptualización de la realidad social va de la mano de la alternativa política.

 

El diagnóstico societal que se realiza parte de los siguientes supuestos. Primero, tanto la socialdemocracia clásica, o la vieja izquierda, como el mismo neoliberalismo, o la nueva derecha, son productos del tiempo anterior; pues, son hijos de un mundo bipolar donde, sobre todo, la sociedad definía un terreno claro para la política la cual se podía asir firmemente de las manos, derecha o izquierda, o combinaciones entre ambas. Segundo, hoy en día los asuntos públicos y los escenarios son más diversos, y las experiencias de la vida social también son cualitativamente diferentes 16. Todo esto lo lleva a plantearse cinco dilemas: la globalización (¿qué es exactamente y que implicaciones tiene?), el individualismo, (¿en qué sentido, si lo hay, están haciéndose las sociedades modernas más individualistas?), izquierda y derecha (¿qué pensar de la afirmación de que ya no tienen significado?, capacidad de acción política (¿está la política alejándose de los mecanismos ortodoxos de la democracia?, y problemas ecológicos (¿cómo deberían integrarse en la política socialdemócrata?) 17.

 

La temática referida a la globalización esta desarrollada tan solo en 7 páginas (pp. 40-46). Se comienza señalando el debate que se produce sobre su naturaleza, y aquí aparecen solo los nombres de Kenichi Ohmae, Paul Hirst y Graham Thompson. Seguidamente se presenta algunos de sus rasgos más característicos: uno, de carácter económico (mercados financieros), para lo cual se utiliza como garantes a David Held y a Jeffrey Gates 18 y otro de naturaleza sociológica (transformación del espacio y del tiempo) 19. A continuación, se sostiene que las últimas innovaciones tecnológicas "están estrechamente vinculadas al proceso globalizador" 20. Quizás lo más llamativo sea la hipótesis sobre el movimiento en tres direcciones que tendría la globalización: hacia arriba (pérdida de poder del Estado Nación), hacia abajo (creación de nuevas demandas y también de reconstituir viejas identidades locales) y hacia los costados (creación de nuevas regiones económicas y culturales) 21. Finalmente, se esboza una definición 22.

 

La propuesta política es presentada como una serie de lineamientos generales para renovar la socialdemocracia y que seria una opción que buscaría un cauce propio entre el neoliberalismo radical y la vieja socialdemocracia estatal-corporativista de la posguerra. Primero, se sostiene abiertamente el fin del Estado de Bienestar, aunque las ideas de igualdad y justicia social que animaban a la vieja izquierda, siguen siendo todavía consideradas, por lo menos en el ámbito de su discurso, como valores esenciales. Segundo, la única alternativa realista para el próximo siglo está constituida, de un lado, por el capitalismo, definido inequívocamente como una economía de libre mercado y, de otro lado, por la empresa privada, que es la fuente creadora de la riqueza. Por lo tanto, se trata de abandonar los radicalismos de izquierda y de derecha, porque se han vuelto incompatibles con la realidad moderna. Tercero, se busca ayudar a los ciudadanos a dirigir sus pasos a través de los laberintos del tiempo actual, recogiendo ese legado y trascendiéndolo 23.

 

La tercera vía de Giddens ha sido tomada en su integridad por el Primer Ministro inglés Tony Blair y también por el Canciller alemán Gerard Schröeder, quienes en 1999 lanzaron un Manifiesto en Europa con el claro objetivo de conquistar los votos para las elecciones al Parlamento Europeo de ese entonces. Lo interesante de todo esto es que, a pesar que la tercera vía tiene un indiscutible sello europeo, se ha difundido por los Estados Unidos (el Presidente Bill Clinton también lo ha hecho suyo) e incluso a llegado a trascender a Latinoamérica 24.

 

IV. Oskar Lafontaine y Christa Müller.-

 

Dirigente histórico del SPD. En 1989 fue Presidente de la Comisión que elaboró el nuevo programa del Partido. Incluso en 1990 llegó a ser candidato a la cancillería. Hasta hace poco fue Ministro de Hacienda de Schröeder. Desde una perspectiva teórica puede ser ubicado al interior de una paradigma crítico pues propone políticas económicas de corte neo-keynesianas para reactivar no la economía alemana y la europea. Así, como reclamó una reforma del sistema monetario internacional. Ideológicamente, su discurso económico lo termina por emparentar con las tesis políticas del PSF de Jospin 25.

 

Para entender el libro es necesario ubicarse en el escenario alemán y europeo. Müller, más que Lafontaine, precisa sus orígenes y como consecuencia de ello el porque de su título 26. Efectivamente, se levanta la tesis de que no hay que tenerle miedo a la globalización es porque esta puede ser encauzada pero para lo cual es imprescindible articular voluntades e instrumentos políticos y económicos específicos.

 

En la conceptualización de la realidad se sostiene que más que una globalización se está viendo una regionalización de la economía alrededor de 3 grandes bloques: UE, Estados Unidos y el Sudeste Asiático. Aunque si se remarca la novedad de la existencia de una globalización, pero solo del capital financiero, que incluye un componente de capital especulativo, basado en la variabilidad de la divisa: circulación internacional de capitales 27. El segundo elemento que afecta actualmente a todos, es lo ya dicho, la competencia a la baja de los costes 28.

 

La alternativa política que se levanta apunta justamente a controlar los movimientos de capital paro lo cual se propone la constitución de un marco de regulación a nivel mundial, que regule su movilidad 29 pero también se postula regular la variabilidad del precio de las monedas más importantes (Dólar, Euro y Yen) para lo cual se propone la creación de un sistema monetario internacional que recupere elementos del acuerdo Bretton Woods 30. Finalmente, para acabar con las medidas de carácter internacional, se recomienda la constitución de un derecho a la competencia y de una legislación antimonopolio, el establecimiento de estándares mínimos en materia social y ecológica, y por último, la coordinación internacional de políticas monetarias, económicas y financieras 31. Pero sin duda el mayor aporte se ubica en el tema del trabajo para lo cual reivindican como meta el logro del pleno empleo. De esta forma se postulan políticas activas desde el sector público junto con el aumento del gasto social y con la armonización de las políticas, fiscales, económicas y sociales no solo para Alemania sino para toda la UE. Todo lo cual requiere también necesariamente coordinación de las políticas salariales, fiscales y monetarias 32.

 

Lafontaine es en la actualidad el economista socialdemócrata europeo y porque no decirlo mundial más renombrado. Es por esta razón que muchos socialdemócratas siempre han estado atentos a sus diversas proposiciones y no pocas veces han hecho suyo su discurso, entre ellos los mismos alemanes del SPD, que no le perdonan a Schröder el haberse desprendido de una figura de su talla, sino también los franceses del PSF, los españoles del PSOE y la misma izquierda europea que no esta ligada a la socialdemocracia.

 

 

V. Conclusiones.-

 

Las tesis políticas de Giddens y de Lafontaiene tienen que ser vistas y analizadas desde el prisma de los dos Modelos de Desarrollo que se disputan actualmente la hegemonía en las sociedades capitalistas avanzadas y del proceso cada vez más creciente de globalización de la economía. En estos momentos, más allá de las conceptualizaciones teóricas realizadas, es un hecho que el Modelo Europeo se acerca cada vez más al Modelo Norteamericano. Hay pues más que una confluencia una integración u absorción en marcha 33. Sin embargo, a pesar que existe todo este proceso en curso es importante llamar la atención que todavía hay algunos obstáculos que el Modelo Europeo deberá superar. Uno es lo que señalo Wysocki sobre la necesidad de adquirir un espíritu empresarial 34. Pero existen otros dos, que tienen definitivamente más peso: la no apología a la exclusión social y las políticas económicas vinculadas a la UE 35. Pero sin duda el mayor a vencer es de naturaleza política, pues frente a las posturas, por ejemplo, de la derecha, representadas políticamente por los partidos socialcristianos, que planteaban de manera radical y absoluta el abandono del Modelo Europeo y la copia del Norteamericano, la izquierda siempre ha presentado la objeción de los desequilibrios sociales 36.

 

En este escenario la tesis de Giddens es sin duda una formula política que se distancia del Modelo Europeo y se acerca más al Norteamericano. Las razones fundamentalmente son dos. La primera tienen que ver con la globalización financiera misma y con el inmenso poder de todos aquellos que se ven beneficiados con su emergencia, es decir, el nuevo capital financiero, que como se sabe tienen su domicilio legal tanto en Wall Street (New York) como en la City (Londres) 37. La segunda, de carácter más teórico, su definición misma de globalización. Pues no solo es el hecho de que no se le considere una limitación tan desfavorable o que la saluden como un útil "estímulo para la modernización" y una "oportunidad para hacer reformas estructurales" sino que teóricamente, y esto es más claro cuando se hace referencia a la economía internacional, como bien dice Held, amigo de Giddens, la globalización es vista desde una perspectiva liberal ortodoxa 38. Todo esto ha llevado a que así como muchas personas se ha identificado con las tesis de Giddens otros se han opuesto no solo en Inglaterra (Steven Lukes), sino en España (Felipe González, Joaquín Estefanía, Alfonso Guerra, José Vidal-Beneyto, José Ignacio Ramonet, Santiago Carrillo, etc.), Francia (Lionel Jospin, Henri Weber, Alain Touraine, Daniel Bensaid, etc.) y en Alemania, donde el principal crítico es justamente Lafontaine.

 

El libro de Lafontaine y Müller representa más bien un intento de reformular y/o renovar el Estado de Bienestar. En ese sentido si bien se reconoce que el Modelo Europeo esta en una aguda crisis no se busca su abolición o desmantelamiento. El discurso económico y político de los autores se diferencia de las conceptualizaciones hechas por la vieja socialdemocracia que siempre se movían en los estrechos marcos nacionales, pues finalmente las políticas keynesianas de aumento de la demanda agregada vía el gasto público (políticas fiscales y monetarias expansivas) se circunscribían a las fronteras de un país, tiene un horizonte mucho mayor en la medida que prácticamente se pone como prerequisitos, justamente para no tenerle miedo a la globalización, la medidas concretas a nivel de la economía mundial. Amen que es una propuesta donde lo económico esta íntimamente ligado a lo político, a diferencia de la tesis de Giddens, que tiene un claro sesgo sociológico y donde el análisis económico es sumamente ligero. Sin embargo, la gran pregunta a plantearse es su factibilidad en un escenario donde hay poderosos intereses económicos que se opondrían a estas medidas, más aún en un momento, que como se ha señalado, Europa abandona su histórico Modelo y se acerca al Norteamericano, y en donde la Tercera Vía parecería ser una expresión de esta tendencia.

 

 

Notas.-

 

1. En este subcapítulo resumimos y desarrollamos algunas ideas que ya se habían señalado en "Una aproximación teórica a un fenómeno llamado globalización. A propósito del libro ¿globalización o imperialismo global?" (En: Indoamérica. Lima, Año I, # 1, enero del 2000, pp. 4) y "La conceptualización sobre el imperialismo y la globalización en las Ciencias Sociales y en el pensamiento político de Víctor Raúl Haya de la Torre" (En: Notas Marginales. Lima: Boletín del Taller de Estudios Sociales y Políticos "Antenor Orrego", Año I, # 2-3, pp. 34-43).

 

2. ESTEFANIA, Joaquín (1996). "El sentido global de los mercados". En: El País. Edición Internacional. Madrid, 16-XII-1996.

 

3. CAMPODONICO, Humberto (1995). "El proceso de globalización y los intereses nacionales". En: Pretextos. Lima: DESCO, 1995, # 7, pp. 30.

 

4. GUERRA, Alfonso (1999). "Alternativas socialistas a los problemas de hoy". En: Temas para el Debate. Madrid, # 59, 1999, pp. 32.

 

5. CAMPODONICO, Humberto (1995). Ob., cit., pp. 11.

 

6. GUERRA, Alfonso (1999). Ob., cit., pp. 32.

 

7. TOURAINE, Alain (1995). "El retorno de lo político". En: El País. Madrid, 31-VII-1995.

 

8. TOURAINE, Alain (1995). "Globalización y ajuste estructural en América Latina". Entrevista de Carmen Rosa Balbi. París, febrero de 1995. En: Pretextos. Lima: DESCO, 1995, # 7, pp. 171.

 

9. Porter en su famoso libro The Competitive Advantage of Nations (1990) dice que la competitividad de una industria en un país o en una región en particular no depende ya más de los recursos naturales ni de la mano de obra barata, sino de la capacidad que ésta (determinada industria) tenga para innovar y mejorar continuamente.

 

10. El profesor David Yoffie corrige la Teoría de Porter. Su Modelo analiza las condiciones que se presentan en el mundo real: el juego de los sectores oligopólicos en la economía mundial e inclusive la estrategia consciente que adoptan los gobiernos para poder promover determinados sectores de la actividad económica.

 

11. DAVID, Natacha (1996). Un Mundo Aparte. La Mujer y la Economía Mundial. Bruselas: CIOSL, pp. 24.

 

12. "Importaciones libres de cuotas, repatriación de beneficios ilimitados, ausencia de derechos de aduana y de impuestos locales, pocas o ninguna restricción ambiental...La competencia entre los países anfitriones por ofrecer el estatuto más liberal y las ventajas e incentivos más atractivos es encarnizada. Esta competencia beneficia obviamente a las empresas extranjeras (esencialmente norteamericanas, europeas, japonesas y coreanas) que se instalan allí y disfrutan de una casi total libertad. Directamente o a través de sus subcontratistas estas empresas extranjeras pueden violar alegremente las normas internacionales que protegen a los trabajadores y trabajadoras, especialmente en materia de seguridad e higiene. Las autoridades locales cierran los ojos ante estas violaciones que en los países de las casas matrices darían lugar a clamorosos escándalos. El resultado es que trabajadores y trabajadoras soportan condiciones laborales particularmente difíciles y en muchos casos incluso inhumanas, pero les resulta difícil hacer valer sus derechos ya que no se aprecia a los sindicatos, en el caso de que no estén pura y simplemente prohibidos por ley o de facto.

 

¿Porqué en países donde los hombres componen la mayoría de la mano de obra de las empresas de las zonas francas de exportación emplean prioritariamente a las mujeres? Sin duda alguna porque éstas, a menudo con edades comprendidas entre los 16 y 25 años, no cualificadas o medianamente cualificadas constituyen una mano de obra cuya docilidad es la mejor garantía de un clima social favorable a estas industrias" (DAVID, Natacha. Ob., cit., pp. 25-26)

 

13. WYSOCKI, Bernard (1999). "Los desafíos pendientes del capitalismo". En: The Wall Street Journal. Reproducido por El Comercio. Lima, 28-IX-1999.

 

14. ESTEFANIA, Joaquín (1997). "La paradoja insoportable". En: El País. Edición Internacional. Madrid, 7-IV-1997.

 

15. Giddens, junto a Perry Anderson, Maurice Dobb y Edward Thompson, formó parte de una brillante élite de intelectuales; inclusive todos ellos durante su juventud llegaron a militar en el Partido Comunista Inglés, al que después abandonarían. Un rápido repaso a su vasta producción bibliográfica mostraría que sus libros más importantes son: Capitalism and modern social theory: an analysis of the writings of Marx, Durkheim and Max Weber (Cambridge: University Press, 1971. 261 pp.), Politics and sociology in the thought of Max Weber (Essex: Mac Millan, 1972. 64 pp.), The class structure of the advanced societies (London: Hutchinson University Library, 1973. 336 pp.), Beyond left and right: the future of radical politics (Cambridge: Polity Press, 1994. 277 pp.) y Política, Sociología y Teoría Social: Reflexiones sobre el Pensamiento Social (Buenos Aires: Paidós, 1997. 300 pp.).

 

16. GIDDENS, Anthony (1998). Ob., cit., pp. 57.

 

17. GIDDENS, Anthony (1998). Ob., cit, pp. 39-40.

 

18. GIDDENS, Anthony (1998). Ob., cit., pp 42.

 

19. GIDDENS, Anthony (1998). Ob., cit., pp. 43.

 

20. GIDDENS, Anthony (1998). Ob., cit., pp. 43.

 

21. GIDDENS, Anthony (1998). Ob., cit., pp. 44.

 

22. GIDDENS, Anthony (1998). Ob., cit, pp. 46.

 

23. DE RIVERO, Oswaldo (1999). "La tercera vía y la regeneración de la democracia". En: Claridad. Lima, Año 2, # 1, 13-II-1999, pp. 3.

 

24. La realización de la Cumbre de Berlín (2000) entre gobiernos dirigidos por partidos políticos socialdemócratas ha mostrado la importancia que las tesis de Giddens han comenzado a tener en el mundo. A la cita acudieron no solo Blair, Clinton, Schröeder, sino también los Primeros Ministros de Francia (Jospin), de Portugal (Antonio Guterres), además de los mandatarios de Suecia, Italia, Grecia, Sudáfrica, Canadá y Nueva Zelandia. América Latina estuvo representada por los Presidentes Cardoso (Brasil), De la Rúa (Argentina) y Lagos (Chile).

 

25. A pesar de que sus libros no han tenido mucha difusión en hispanoamérica, sea porque no fueron traducidos al castellano o porque se referían exclusivamente a la realidad alemana u europea, son dignos de mencionar: Partido Socialdemócrata Alemán: Programa Básico (1989), La Sociedad del Futuro, Verdades Alemanas, y El Corazón esta a la Izquierda.

 

26. MÜLLER, Christa (1999). "Globalización y política económica". En: Temas para el Debate. Revista de Debate Político. Madrid, # 59, octubre de 1999, pp. 46.

 

27. LAFONTAINE, Oskar (1999). "Globalización, empleo y bienestar social. Una política económica al servicio de las personas". En: Temas para el Debate. Revista de Debate Político. Madrid, # 59, octubre de 1999, pp. 53.

 

28. MÜLLER, Christa (1999). Ob., cit., pp. 48-49.

 

29. LAFONTAINE, Oskar (1999). Ob., cit. pp. 53-54.

 

30. MÜLLER, Christa (1999). Ob., cit., pp. 49.

 

31. MÜLLER, Christa (1999). Ob., cit., pp. 49.

 

32. "El libro...cuestiona y critica estas estrategias, considerándolas erróneas o insuficientes. Revela por ejemplo, cómo la Gran Bretaña ha alcanzado grandes dosis de inestabilidad e inseguridad laboral sin resolver con ello el problema mayor del paro, es decir, el paro entre los jóvenes sin cualificaciones. Como el libro muestra, el paro entre estos jóvenes es mayor en la Gran Bretaña...que en Alemania donde el mercado de trabajo está más regulada. Ni que decir que...aplauden la propuesta de formar y educar a los jóvenes para permitirles su integración al mercado de trabajo. Y hacen propuestas en este sentido muy enriquecedoras. Aconsejo encarecidamente la lectura del capítulo ...donde enfatizan sus propuestas de políticas activas. Pero los autores señalan también que los programas de formación, aunque necesarios son insuficientes para resolver el problema del paro. Y es en este punto donde las diferencias entre sus propuestas y las de Blair específicamente son más notables. Los autores subrayan que el Estado debe intervenir más allá de facilitar la formación y la educación. El Estado -según los autores- tiene que facilitar y estimular la creación de empleo en el sector privado, pero tiene también que responsabilizarse directamente en la creación de empleo. El Estado tiene la responsabilidad de estimular e incluso proveer empleo cuando otros mecanismos e intervenciones fallan.

 

Un apartado del libro muy interesante en este sentido es cuando proponen que los Estados se responsabilicen del desarrollo de los servicios sociales que ellos llaman domésticos ...tales como guarderías infantiles, servicios domiciliarios de ayuda a ancianos e incapacitados y otros" (NAVARRO, Vincenc. "Políticas económicas y nuevo orden internacional". En: Temas para el Debate. Revista de Debate Político. Madrid, # 59, octubre de 1999, pp. 41).

 

33. KAMM, Thomas (1999). "Europa estrecha vínculos con el capitalismo a la americana". En: The Wall Street Journal. Reproducido en El Comercio. Lima, 31-XII-1999.

 

34. WYSOCKI, Bernard (1999). Ob., cit.

 

35. "Este es el reto al que asiste la Europa de fin de siglo. En realidad, en la última década se está dando una convergencia real de los modelos de capitalismo europeo y americano, por la asunción del primero de los conceptos de flexibilidad del último; se observa lo que los competidores hacen mejor para inspirarse en ello. Pero esta convergencia no elimina 2 diferencias, que ha descrito el economista francés Jean Paul Fitoussi: la primera, que el crecimiento de la fractura social en Estados Unidos no es tan sólo el fruto indeseado de una política económica, sino que desde la década de los años 60 se desarrolla en esa zona una literatura importante que hace apología de la desigualdad y contesta los factores de redistribución de la renta y la riqueza. El modelo USA resulta así, cualesquiera que sean las reservas que se pueden tener respecto a su ética, una elección política; en Europa, la falta de cohesión social no es una elección, sino el producto de la impotencia, a veces resignada.

 

La segunda diferencia está en que Europa la política económica es pasiva, subordinada siempre a la satisfacción de los criterios de convergencia (déficit, endeudamiento, inflación), sea cual sea la tasa de paro e independientemente de las circunstancias en las que se aplica. En Estados Unidos juega activamente la coyuntura: ¿Se habrían creado tantos puestos de trabajo sin la fuerte bajada de los impuestos en los años 80, bajo la Administración de Reagan, o sin la política monetaria expansiva de los años 90?

 

La convergencia progresiva de ambos sistemas lleva en Europa a una reducción de los costes laborales, a la liberalización y apertura de sus economías, a recortes de la seguridad social para reducir los déficit públicos y a un crecimiento masivo del desempleo" (ESTEFANIA, Joaquín. "La paradoja insoportable". En: El País. Edición Internacional. Madrid, 7-IV-1997).

 

36. "¿Por qué no quieren, pues, este modelo los europeos? Por sus desequilibrios sociales. En la Cumbre de Davos, el pasado mes de febrero (y más recientemente Soros), personas nada sospechas de veleidades distributivas se ocuparon de la inquietante profundidad de las desigualdades en América del Norte: 2 de cada 3 asalariados experimentan una creciente precariedad en sus empleos; los salarios reales de una amplia mayoría de la población están en los niveles equivalentes a los de hace 20 años; la adaptación competitiva de la economía norteamericana se ha llevado a cabo mediante una flexibilización de su mercado de trabajo sin parangón en Europa. Veamos algunos de los ejemplos más nítidos expuestos en la ciudad de La montaña mágica: un niño que nace en Harlem tiene una esperanza de vida inferior a la de otro que nace hoy en Bangladesh, y cuenta con menos posibilidades de ir a la escuela a los 5 años que un chaval de Shanghai; un joven negro norteamericano sabe que, a priori, pasará como media más tiempo en la cárcel (donde se encuentra recluido más del 2% de los hombres en edad de trabajar) que en la Universidad. Larry Summers, el número dos del Tesoro americano, declaró a este respecto: Estados Unidos corre el peligro de dejar de estar unido ; la sociedad corre el peligro de explotar. Este nivel inicuo de desigualdad social representa para los europeos más -según confirman todas las encuestas- que la bondad de la coyuntura americana. Con un cierto nivel de reduccionismo, se puede afirmar que mientras Estados Unidos ha escogido al mismo tiempo el empleo y la pobreza, Europa prefiere más paro, pero también más protección social. La contradicción de formas de vida es explícita si la marca de una civilización humanizada y moderna es, para los europeos, la existencia de un colchón de seguridad estatal que no se contempla en Estados Unidos. Los europeos anteponen su Estado de Bienestar -aunque conviva con un crecimiento poco activo, alto paro, empresas en dificultades y recortes de su modelo social- a los niveles de exclusión americanos. Esta es la elección que se presenta" (ESTEFANIA, Joaquín. Ob., cit.).

 

37. Quien más ha llamado la atención sobre este punto es Touraine: "La importancia financiera internacional de Londres hace poco probable que Tony Blair proponga al Reino Unido una nueva política social" (TOURAINE, Alain. "Las tres Europas". En: El País. Edición Internacional. Madrid, 22-IX-1999) y "Pero esta señal precursora de una evolución de las mentes no abre una vía nueva. Lo que no sorprende, puesto que es una iniciativa británica, procedente, por lo tanto, de uno de los países en donde el capitalismo financiero tiene mayor influencia y donde la clase dirigente frena la integración europea" (TOURAINE, Alain. "Nuevas (y modestas) metas de la tercera vía". París. Reproducido en Liberación. Lima, 12-VI-2000).

 

38. "El Nuevo Laborismo ha tendido a adherirse a un concepto específico de globalización, el que predomina desde el ascenso al poder de Margaret Thatcher y Ronald Reagan, a saber, la ortodoxia neoliberal liberalizadora de finales de los 70 en adelante. Blair defiende una Tercera Vía que, en principio, permitiría equilibrar las fuerzas del mercado por medio de mecanismos de regulación, con el propósito de obtener resultados tanto justos como eficaces.

 

Sea cual fuere su debilidad, esta postura tiene el mérito de reconocer que los mercados abandonados a su suerte desatienden la solidaridad, la cohesión y la justicia sociales. Sin embargo, cuando de lo que se trata es del mercado internacional, dichos juicios suelen pasar a un segundo plano. Así las cosas, la doctrina del laissez-fare se convierte en la más pregonada.

 

En líneas generales, el concepto que el Nuevo Laborismo tiene de la globalización parte de una serie concreta de postulados, que se encuadran, poco más o menos, en una propuesta hiperglobalista" (HELD, David. ¿Entiende el nuevo laborismo la globalización? En: Leviatán. Revista de Hechos e Ideas. Madrid, II época, primavera del 2000. Madrid: El Socialista, pp. 96).

 

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