.

sombreado.gif (65435 bytes)
pilares.gif (5681 bytes)

Es necesario insistir en el papel que al APRA le corresponde desempeñar para cumplir su destino histórico de movimiento antimperialista, antioligarquico, indoamericano, democrático, revolucionario y moralizador; porque es el único partido en nuestro país con capacidad para transformar la estructura del actual sistema. Es por ello que para cumplir nuestra misión histórica y hacer dinámica nuestra potencialidad, destruyendo "el pasado vergonzante" y edificando "la libertad con pan" son requisitos fundamentales: consecuencia ideológica, unidad de pensamiento y de acción, organización y disciplina.

Consecuencia Ideológica.

La consecuencia ideológica es indispensable para el logro de la tarea histórica del Partido y para el fortalecimiento de nuestra organización y de las organizaciones del pueblo. Ella compete a los dirigentes y a los militantes de base.

Cualquier desviación ideológica o programática, a la derecha o a la izquierda, pone en peligro la esencia del movimiento. Y no se hable de tácticas para justificar determinadas actitudes y planteamientos erróneos por cuanto la táctica no puede apartarse de la doctrina en forma tal que la niegue o la contradiga. La doctrina señala la meta; la táctica, el itinerario y la ruta.

Unidad de pensamiento y de acción.

La unidad es esencial para todo partido revolucionario. Ella se funda en la identificación principista y se expresa en la acción organizada. La unidad se edifica en base a la consecuencia ideológica, el trabajo organizado y la disciplina.

Es tarea de todo aprista defender la unidad del Partido, pero que conste también que la unidad que se propugna y se defiende no sea la unidad del rebaño, del temor, la genuflexión o la hipocresía. La unidad que propugnamos y defendemos es a base de convicción y en el ideal de redimir al pueblo peruano, y es esta la unidad que debe permitir que dentro del partido todos los compañeros puedan expresar sus puntos de vista sobre determinados problemas nacionales y partidarios, sin complejos, sin temores, sin adulaciones, sin hipocresía, sin mitos, sin tabúes; con honestidad, sinceridad, convicción y sentimiento.

La Organización.

La organización es la anatomía del Partido. La acción es un conjunto de funciones que realizan determinados órganos. Sin convicciones y sin mística no puede haber organización fuerte y saludable. Hay crisis de organización debidas a desconocimiento o negligencia; pero lo mas grave es que también existe crisis de la estructura y de que la organización no se encuentre a la altura que el momento político nos exige.

La Disciplina.

La disciplina esta llamada a defender el principio doctrinario, la organización y la unidad del movimiento. La disciplina es indispensable para salvaguardar los cimientos partidarios y defender al Partido de la desviación, de la claudicación, de la división, del oportunismo, de la negligencia y de la inmoralidad.

Mas la disciplina no es el instrumento de la arbitrariedad; no es el medio de amedrentamiento, amordazamiento, no es instrumento de lucha de un grupo contra otro; no es el medio de defender posiciones, satisfacer egoísmos o eliminar competencias.

La disciplina se funda en la convicción ideológica y no en la arbitrariedad. La aceptación de la disciplina por cada militante no implica renuncia de sus derechos para dejarlos a discreción de los órganos respectivos. Nadie puede hipotecar su libertad. Sucede que cada militante condiciona voluntariamente su pensamiento y su acción a un principio ideológico y político determinado, asumiendo la responsabilidad de defenderlo y de aceptar las determinaciones de los organismos elegidos democráticamente, siempre que se ciñan a los principios rectores del aprismo.

La disciplina tiene que estar encuadrada en la línea doctrinaria del Partido, pues, apenas se aparta de ella, por una u otra razón, deja de ser democrática para lindar con la arbitrariedad y el totalitarismo.

Es en ese sentido que la militancia del Partido tiene que entender y comprender que la hora actual exige de cada uno de nosotros un trabajo político consciente, combativo y que en nuestras diferentes bases fomentemos el estudio de la ideología, fomentemos la unidad, la organización y la disciplina revolucionaria, que son los cuatro pilares para que el Partido ya desde el pueblo o ya desde el gobierno pueda realmente acometer y profundizar los cambios estructurales de nuestra corroída sociedad y realizar como decia el "Cachorro" Seoane "la revolución que el Perú necesita".

 

De la Revista "LINEA", N° 4-1984-Director: Lino Cerna M.

 

flamear.gif (10677 bytes)

izquierda.gif (8413 bytes)