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LUCAS CABELLO: EL CANTOR DEL PUEBLO

Ursula Dislandia Zegarra Carbajal.

Debo confesar que me embarga un temor que invade toda mi seguridad oscureciendo mi entusiasmo a pesar de que hoy brilla el sol con más fuerza que otros días, sujeto el lapicero con fuerza y observo muy concentrada el tinte negro que captura mis ideas y las vuelve parte de ella, vuelvo a mi labor y me digo en voz alta que ya es hora de comenzar y esta vez me concentro en la hoja y me pierdo en unas líneas trazadas en ambas direcciones que de pronto se tornan en mil formas, se entrecruzan y me enredan ahorcando mis débiles pensamientos, y es que este temor tiene un origen en un susto mucho mayor que me devuelve a aquel día en que muy confiada en mi escaso o casi nulo talento narrativo acepté realizar una faena, en realidad la culpa de ese chispazo de henchida autoestima lo tiene uno de esos tanto folletos que por ahí pululan, su título bastante sugestivo: "la mujer sensual", ¿qué tiene que ver la "mujer sensual" en todo esto?, mucho diría, pues lo estaba leyendo muy enfervorizada cuando de pronto suena el teléfono y salgo cual cometa a contestar:

 

¡Aló, si, ella habla, aja, claro, si, si, voy a poder, gracias. !; estaba feliz y agradecía que el compañero Fernando Arias haya dado las mejores referencias de mí y sentí que estaba naciendo una mujer muy sensual; de pronto algo paralizó mi efervescencia y una pregunta recorrió todas mis venas y el torrente sanguíneo empezó a hacer de las suyas, las piernas me temblaron y un cólico cataclísmico se apoderó de mis intestinos y el grueso se volvió delgado y el delgado se volvió grueso y la pregunta siguió recorriendo el circuito hasta que estalló: ¿quién es LUCAS CABELLO?, ¿Cómo iba a escribir sobre alguien de quien no tenía la más remota idea?, y más aún tener que emprender tal empresa en cuatro días y leerlo en un homenaje que le iban a realizar en un sector del distrito de San Juan de Lurigancho, tomé el auricular del teléfono y pedí por favor hablar con Hugo Vallenas, él me iba a salvar:

 

¡Aló, hola Hugo me puedes decir quién es LUCAS CABELLO,!, no, no sé, ni idea, y ¿quién es Lucas Cabello?, bueno gracias Hugo, y el cólico se hizo más cataclísmico…..si el arrepentimiento matara…me senté en el sillón,…respiré hondo.

 

Hoy frente a papeles sueltos, borroneados, escritos con lapiceros de distintos colores mis recuerdos regresan al baúl y sólo me queda agradecer esa valiosa oportunidad, ya que descubrir a Lucas Cabello fue disfrutar de pequeños detalles que están colmadas de significados vibrantes, dinámicas cuya trayectoria la recorrió con tan auténtica dignidad, que deseo transmitir la vida misma de un espíritu tan elevado y adentrarnos allí donde una brisa suave abre los sentidos al más leve contacto y un ardiente calor anima a encontrarnos al purificador, al liberador que a través de sus composiciones musicales, sus marchas, despertaban en nosotros la fuerza para conquistar, para destruir la tradición servil con firmeza y constancia para sepultar el pasado traidor, luchando hasta vencer, luchando hasta morir, hasta que surja un nuevo Perú, ideal que en arpegios argentados proclamaba la gran REVOLUCION.

 

Lucas Cabello tenia la virtud que sólo los hombres que sufren cruento dolor lo poseen: La libertad de espíritu, la reflexión, la fe en las causas justas, la fe en los jóvenes.

 

Su bandera del amor: el APRA sacrosanta, la alianza obrera que alumbró a este digno trabajador ferroviario que derramó sangre, valor y juró luchar por la santa libertad.

 

Dueño de un carácter lúcido, conversador inagotable, bromista, sarcástico, irónico, amante del aroma y sabor embriagador del café, su marca favorita: Kirma.

 

Era un autodidacta por excelencia y disfrutaba de la perfecta sabiduría: La filosofía. Apasionado cultor de la música de Chopín, Bethoveen; su dedicación a aquellos grandes lo empujaban a viajar en el tiempo y sostener tertulias enriquecidas de anécdotas biográficas. Romántico, soñador y testigo mágico de aquel claro de luna que inspiró a Bethoveen en una de aquellas noches de amor.

 

Lucas Cabello poseía el misterio de un guerrillero mítico, guardaba un silencio sepulcral cuando se le hacía la pregunta sobre su supuesto vínculo con el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR); no respondía y prefería no hablar de ello.

 

Trabajador incansable al que la visión deficiente no le permitió terminar de escribir unas notas más en honor a Víctor Raúl, esto lo frustró y lo acompañó hasta aquel día trágico en que aquel ángel negro lo visitó y lo llevó a pasear por aquellos jardines edénicos para ya nunca más volver.

 

Este es Lucas Cabello, aquel dulce y fuerte ser humano cuyas cualidades ennoblecieron ese bendito arte que armoniosamente combinaba en sonidos arquitectónicos, solemnes, catárticos que es equilibrio venturoso de la belleza. Este es Lucas Cabello al que siempre le escucharemos decir "EL PUEBLO HA CALLADO MUCHO TIEMPO, AHORA QUIERE HABLAR, HAY QUE ENSEÑARLE".