DOCTRINA APRISTA DE LA REGIONALIZACION
Y EL MUNICIPIO FUNCIONAL*

Por: Víctor Raúl Haya de la Torre

El Aprismo incorpora por primera vez en la política nacional nuevas ideas, nuevos hombres, nuevos métodos; y sobre todo, porque el aprismo está sosteniendo que es necesario ser responsable en política. Política a base de soborno, a base de amenaza, a base de engaño, no puede ser política de responsabilidad.

¿Porqué es fundamental en el aprismo la vinculación del concepto político con el concepto económico?. En nuestro país no ha prevalecido hasta hoy sinó un concepto heróico, pasajero, empírico de la política. Pero no hemos tenido todavía la forma científica de la política que se basa en la economía; que no inventa una realidad sino la descubre en el propio medio donde actúa el pueblo al cual se pretende organizar y gobernar.

Es fundamental en el aprismo, la vinculación del concepto economía al concepto política como indispensable para el sabio dominio del Estado. Todos sabemos que en este país la ciencia económica, sobre todo en el gobierno, no se ha incorporado sino en forma elemental. Se ha dicho -y me parece bien- que la mayor parte de nuestros políticos han ignorado la Economía Política aunque hayan sido sabios en Economía Doméstica.

Que no ha habido concepto económico en nuestra política lo voy ha demostrar después. Pero quiero, sí, hacer mención de este hecho simple: en el Perú se confunde con frecuencia Economía con Finanzas.

El Movimiento aprista es un movimiento que tiende fundamentalmente a rescatar para la organización económica del país, el equilibrio. Quisiera dejar bien establecido el concepto fundamental que en el orden económico es base de nuestra organización política. Concepto fundamental que quizás con exceso de insistencia voy a repetir, diciendo que, de acuerdo con la realidad nacional en la cual no hay definición económica clara, porque no siendo un país industrial sino un país campesino, carecemos del aspecto moderno de una organización agraria; y teniendo una numerosa clase media sin garantías, es necesario darle apoyo del Estado. Deben unirse la clase campesina, la clase media y la clase proletaria industrial, sumando sus intereses o vinculando lo que hay de común en sus intereses, para alcanzar políticamente el control del Estado.

Pues bien. Organizando un Partido Político que sea la representación de las tres clases: media, proletaria y campesina, nosotros vamos a la organización del Estado. Pero nos encontramos con problemas de administración y de técnica estatal que merecen atención inmediata en un país que ha descuidado su cultura política, su cultura general, su cultura propiamente económica; en un país donde vivimos totalmente desequilibrados; donde la falta de una economía propia, que nazca de la Nación sin vivir subordinada a la parte de nuestra economía vinculada a los intereses extranjeros, se deja sentir; en un país en donde no hay respaldo económico propio para resistir a una crisis mundial; en un país en donde por falta de una economía propia se produce un fenómeno como el de la desocupación que es característico de organismos industriales avanzados. ¿Cómo es posible que en este país se produzca el fenómeno de la desocupación, que es característico de un industrialismo desarrollado, sin que nosotros hayamos cruzado la etapa del capitalismo?.

Y esto sólo puede explicarse por la desorganización de nuestra economía y, sobre todo, por su desnacionalización. En un país así, es necesario reorganizar el Estado sobre la base del concepto económico de la política y naturalmente, para reparar los errores del pasado, sobre la base del técnico.

Nosotros los apristas propiciamos un nuevo tipo de Estado, basado no en el ciudadano como cantidad sino en el ciudadano como calidad. Por eso, nuestro Estado tenderá a ser un Estado de Participación de todos aquellos que en una forma o en otra contribuyan con trabajo; es decir, a la formación de la riqueza nacional.

Consecuencia fundamental, también, de nuestro concepto económico de la política es lo que nosotros llamamos el regionalismo económico.

Nosotros consideramos que es preciso la investigación previa de la realidad nacional, de la apreciación geográfico-económica de la región. Sobre la región económica hay que erigir la región política. Este regionalismo económico  envuelve, pues, el llamado descentralismo; es decir, lo implica, lo supone, va mas allá que él porque lo garantiza mejor y no lo presenta como un fin, siendo el descentralismo en sí un medio. De modo, pues, que la región económica es nuestra forma de acción descentralista; y dicho sea de paso, el Aprismo que ha sido desde su fundación, descentralista, es y será descentralista.

El Regionalismo económico hará la delimitación política de las regiones de acuerdo con sus zonas de producción de riqueza. Sobre el regionalismo económico se establecerá el regionalismo político sin perder las líneas de la Unidad nacional y sin perder la cohesión armónica de las regiones con el Estado Central.

Nosotros sostenemos que en todos los órdenes de la administración debe primar el concepto económico de la Región, a fin de dar independencia económica, en cuanto se pueda, a cada Región y sobre esa base erigir nuestra administración y política educacionales. Una nueva demarcación política del país tendrá que hacerse alguna vez. Sobre esta base del Regionalismo Económico tendremos nosotros que erigir nuestro sistema educacional.

Dos puntos son fundamentales al cumplimiento de la gran tarea histórica que el aprismo se impone alcanzar para la reorganización total de la vida nacional, económica y política: el estudio y división de las diversas regiones económicas del país y la organización técnica del Estado.

El Regionalismo económico - punto central, también, del programa aprista- supone la investigación y clasificación científica de las diversas regiones económicas del país, de acuerdo con su realidad geográfica, grado de desarrollo de su producción, posibilidades, zonas de mercado próximas, etc. Esta clasificación que si se intentara empírica y fragmentariamente sería peligrosa, sólo puede hacerse mediante un estudio profundo, apartado de las apariencias infundadas y sujeto a verificaciones experimentales. El Congreso Económico, representativo de todos los grados y aspectos y regiones de la economía nacional, sería la única entidad capaz de afrontar esta cuestión de importancia tan esencial para el futuro del país. Clasificadas las Regiones, divididas geográficamente desde el punto de vista económico, la legislación regional sería su obvia consecuencia.

La Organización Técnica del Estado supone, fundamentalmente, el apartamiento de todo el sistema de administración, de las influencias políticas inferiores, creando un cuerpo permanente y especializado de servidores públicos por estricto mérito de capacidad y con amplias garantías de seguridad personal y profesional. Abolido el puesto de favor, personal o político, el Estado ganaría un máximum de servicio que tendría derecho a exigir, y cumpliría una eminente misión educadora, proscribiendo la humillación, el servilismo y la venalidad que son consecuencia de nuestro viciado método actual de distribución de empleos.

El Programa del Partido Aprista Peruano considera la reorganización de nuestro sistema municipal y parlamentario como complemento esencial de la Organización Técnica del Estado y como base experimental de la democracia funcional.

La ampliación del radio de acción de los Municipios y su elevación a un rango superior de autoridad es condición esencial para la efectiva descentralización política y administrativa que la necesidad de progreso de la Nación reclama. Organizados los Municipios funcionalmente serían entidades técnicas de gobierno local, con conocimiento inmediato de la Región en que desenvuelven su actividad y con autonomía suficiente para actuar con eficacia. Dando mayor poder –político, económico y administrativo- a los Municipios, e integrándolos con representaciones sindicales y técnicas de cada distrito o provincia, el centralismo gubernamental perdería la fuerza excesiva que hoy tiene. El Municipio sería la verdadera célula del organismo estatal y la mejor escuela práctica de Gobierno.

Hacia el Municipio y el Parlamento Funcionales se orientaría, sin violentas soluciones de continuidad, la nueva organización del Estado, metodizando científicamente su aplicación sin temor a rectificarla o a aplazarla cada vez que la realidad regional o nacional lo imponga.

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(*): Extractos de la obra "Política Aprista". El titulo es de PC