LA
REGIONALIZACION Y EL Por: Alan García Pérez Para comprender a plenitud este concepto, debemos retornar nuevamente al viejo debate de las clases sociales. En una sociedad pueden existir muchos grupos sociales, pero sólo pueden haber dos clases sociales, porque la diferencia entre grupo y clases social es abismal. La existencia de grupos sociales puede comprobarse empírica o materialmente, en tanto que la existencia de clases sociales sólo puede verificarse en el movimiento del conjunto social y en el antagonismo que las opone. El movimiento contradictorio de las clases sociales subordina e incluye en su sentido a todos los grupos empíricos o discretos que las constituyen para comprenderlo mejor, los grupos sociales se miden materialmente como segmentos o estratos de una continuidad definida. Por ejemplo, si de manera elemental alguien distinguiera los grupos sociales por la cantidad de dinero que las personas tienen, habría una continuidad entre quien tiene un dólar y quien tiene un millón de dólares. Pero en ese continuo podrían diferenciarse tantos segmentos o grupos como el investigador quiera, desde el que tiene un dólar hasta el que tiene 10 ó 100 ó 500 dólares, hasta el que tiene 1 millón. Pero así, por ese camino conceptual no se entendería porque una sociedad es un campo en el que pugnan o luchan dos clases sociales. Porque por ese camino no se definen las clases sociales. Para entender lo que es una clase social debe comprenderse que una clase se define esencialmente por su contradicción con la otra clase. No se define por sí misma sino por su relación antagónica con la otra. Por consiguiente, las clases no están ubicadas en una continuidad que una a las dos como en el caso de los estratos sociales (de 1 dólar a 1 millón en el que el que tiene 1 dólar es diferente al que tiene 1 millón, pero no es discontinuo de él). En el caso de las clases sociales, cada una expresa un punto de vista totalmente distinto respecto a la sociedad. En nuestra realidad, por ejemplo, la clase dominante representa la dependencia económica del exterior y propone un modelo de explotación y de pago de deuda. Por el contrario, la clase dominada debe representar un proyecto antiimperialista de soberanía nacional, desarrollo autónomo y distribución igualitaria. Esta clase dominada es la que Haya de la Torre llamó: "Frente Unico de Clases Sociales Explotadas por el Imperialismo". El término "Frente Unico" significa que todos esos grupos objetivamente distintos tienen en común una posición en su discusión y conflicto con la otra clase social. Ciertamente son grupos diferentes: en una situación productiva, hay obreros en la industria, campesinos en la tierra, comuneros, también, desempleados y profesionales. Según el concepto elemental que explicamos inicialmente (definir clases sociales de 1 dólar a 1 millón), todos estos grupos no podrían ser una sola clase social, pues tienen intereses y situaciones diferentes. Pero decir esto es un absurdo, porque la existencia de una clase social no implica que todos sus miembros sean idénticos entre sí. Una clase social no es homogénea, es decir, una clase social no es idéntica a sí mismo como lo es la "idea" Hegeliana. Por el contrario, una clase social integra grupos y sectores objetivamente distintos en una posición, en un sentido histórico, es una discusión, en un movimiento común de antagonismo frente a un gran adversario. Por tanto, históricamente la clase social existe sólo en movimiento y por el movimiento. Tal el verdadero sentido de la dialéctica social. En América Latina, la "contradicción fundamental" se define por la dependencia imperialista. Así, de un lado está la clase explotadora dependiente y pagadora de deuda, y de otro está la clase antiimperialista compuesta por los campesinos, marginados por el subdesarrollo; obreros explotados de la periferia mundial, desempleados, clases medias, industriales nacionales, etc. Sin embargo, una clase social no se define en o por una situación estática como hemos dicho, sino por su movimiento. Un proyecto político debe tender a unificar y aglutinar los componentes de una clase social. Por eso, la construcción del Estado Antiimperialista es un proyecto político esencial que aglutina esos grupos en torno a una acción, rescata la soberanía nacional y emprende el desarrollo autónomo. De la misma manera, la reestructuración regional del Estado agrupa sectores sociales totalmente marginados en un movimiento político-administrativo y los eleva al nivel de clase social en acción frente a la burguesía dependiente que puede dominar el Estado Central. Algo más, sí como durante muchos años, seguimos considerando a los grupos obreros de la industria limeña como clase proletaria progresista y moderna por sí misma, caeremos en una imitación europeísta. Considerados en sí mismos, los grupos obreros de la industria limeña son expresión de la industria dependiente a través de la cual la industria mundial domina el resto del país. Calificado así, sería, un sector subsidiario de la dominación imperialista. Sólo al aglutinarse con el campesinado, como sector social ajeno a la dinámica centralista, y al actuar con los marginados obreros y clases medias en proyectos concretos (movimientos sociales, partidos políticos, gobiernos regionales), cobra un papel verdaderamente revolucionario el sector obrero. Así pues, la construcción de los gobiernos Regionales es una medida antioligárquica pero, a la vez, es un instrumento para la totalización en la acción del Frente de Clases Oprimidas. --------------------------------------------------- (*) Capitulo III del libro "La Revolución Regional". Ed. Desa S.A., Lima, 1990. |